La revolución de la economía digital está a la vuelta de la esquina, lo que vuelve importante que los distintos mercados aumenten sus esfuerzos por aumentar la adopción de tecnología en la sociedad. La implementación de planes nacionales orientados en este sentido se vuelve una estrategia importante.

En este marco, el Gobierno de Venezuela desplegó el Plan Nacional de Innovación Tecnológica que establece el incentivo para distintos proyectos de innovación por medio de su financiamiento.  En el registro para participar del plan se contabilizaban más de 3.700 participantes, de los cuales el 38% son mujeres entre 40 y 50 años con experiencias enfocadas en el agro, agua, energía eléctrica y ecotecnología.

El programa busca apuntalar los proyectos del sector industrial, empresarial público y privado, así como de estudiantes, investigadores, científicos, profesores universitarios.  Aunque también está abierto a cualquier ciudadano que quiera participar del programa, que además posibilita  censar a los actores, capacidades y propuestas en materia de ciencia, tecnología e innovación.

Si bien los proyectos pueden ser de diferentes temáticas, se priorizarán los relacionados con los Motores de la Agenda Económica Bolivariana. Es decir, con temas como agroalimentaria, agua, Sistema Eléctrico Nacional, todas las tecnologías que puedan ser desarrolladas en materia de innovación y proceso que permitan fuentes alternas, manejo y consumo eficiente de la energía eléctrica, también en petróleo, petroquímica y transporte.

Cada uno de los innovadores que participen contará con el acompañamiento del Estado, asistencia técnica, financiamiento, desarrollo de prototipos, incubación, escalamiento e industrialización. Por caso, la Fundación Innova brindarán talleres de formación para la realización de proyectos y explican los pasos para acceder a financiamiento, asistencia técnica y validación de los métodos de desarrollo.

La oportunidad de acompañar el desarrollo de los proyectos impulsados por los ciudadanos es de gran importancia al momento de establecer una estrategia como país para ingresar a la economía digital. En otras palabras, estimular el despliegue de nuevas tecnologías se vuelve una herramienta importante para que el mercado pueda los beneficios de la revolución digital.

Sin embargo, estas iniciativas deben ir acompañadas por otras que permitan a la población acceder a conectividad. En particular por medio de banda ancha móvil, que por sus condiciones puede llevar servicios a una mayor porción de la población de forma eficiente y con una menor inversión. En este marco,  tecnologías como LTE, y en un futuro 5G, facilitan el acceso de manera robusta y con altas velocidades.

En este marco, cobran importancia las estrategias que busquen potenciar estas tecnologías, como las políticas de mayor disponibilidad de espectro radioeléctrico para este tipo de servicios. Así como también la generación de una agenda con futuras licitaciones que permita a los operadores contar con previsibilidad al momento de realizar futuras inversiones.

Asimismo, es importante que las autoridades reduzcan las cargas impositivas que existen sobre los terminales de acceso y los dispositivos de redes. En el caso de los componentes que forman parte de la infraestructura, esta medida potenciaría la cobertura de servicios aumentando la cantidad de pobladores conectados.  De la misma forma, reducir los impuestos sobre los terminales los vuelve  más asequibles, lo que les posibilitará a los ciudadanos acceder a la tecnología de forma más simple.

Como se puede apreciar, los planes desplegados por las autoridades de Venezuela en búsqueda de incentivar la generación de proyectos innovadores puede ser un gran impulso para el ingreso de ese mercado en la economía digital. Sin embrago, es necesario que esté acompañado por mayores incentivos a la conectividad para de esa forma alcanzar mayor éxito.