Por Leandro Demarchi, Director Regional LATAM y Sur de Europa, Tutela Technologies

La tecnología 5G es el centro de atención de toda la industria móvil en la actualidad, con su acreditada velocidad, su latencia ultra baja y su capacidad para manejar la congestión de la red de una manera que no se ha experimentado con 4G. Sin embargo, a pesar de todo su auge, es probable que sigamos estando lejos hasta que se convierta en una realidad eminente. Nos preguntamos entonces si debemos concentrarnos únicamente en el futuro de 5G, en lugar de tratar de refinar y sacarle más provecho a las tecnologías existentes como el 4G?

Leandro Demarchi, Director Regional LATAM y Sur de Europa, Tutela Technologies

La respuesta no es sencilla, aunque lo primero que debemos tener en cuenta es que es demasiado pronto para etiquetar a 4G como una tecnología “del pasado”. Para empezar, vale la pena señalar que en su reciente publicación “La Economía Móvil 2019”, la GSMA informó que 4G es la tecnología responsable del 43% del total de conexiones del mundo, además del 28% en 3G y el 29% en 2G. Según ellos también se estima que en 2025, 5G sólo será responsable del 15% de las conexiones globales e incluso sólo un 8% en América Latina, donde la gran mayoría de móviles todavía utilizará tecnología 4G, con un 65% del total de conexiones de la Región.

Esto, en parte, puede tener relación con algunas de las limitaciones de 5G. La tecnología de ondas milimétricas, que es prácticamente sinónimo de 5G ofrecerá capacidad adicional y permitirá velocidades muy rápidas, pero se limitará a las transmisiones de corto alcance, que requieren línea de visión directa a la celda, sin interrupción por obstáculos como ventanas, muros o árboles. El despliegue de 5G en el espectro sub-6GHz ayudará con la cobertura, pero incluso a medida que crezcan las redes 5G seguirán siendo complementadas con 4G. Incluso con la utilización actual de 5G las implementaciones no son independientes y requieren conexiones 4G para «transmitir» la conexión 5G. Con esto en mente, incluso cuando la inversión se concentre en la planificación, infraestructura y comercialización de 5G, es importante no pasar por alto las mejoras que a corto plazo 4G puede ofrecer todavía.

Durante los últimos años, los operadores móviles en todo el mundo han estado instalando tecnología LTE-Advanced, tales como agregación de portadoras o tecnología de antenas avanzadas “Múltiple Entrada Múltiple Salida” (MIMO) en decenas de miles de mercados. Esas actualizaciones han impulsado una mejora global constante en las velocidades inalámbricas, y la mayoría de los teléfonos en uso son compatibles con al menos algunas características avanzadas de LTE, en comparación con las pocas que soporta cualquier frecuencia 5G.

Retomando las cifras de la GSMA, 4G sigue en expansión particularmente en los mercados en desarrollo. En América Latina y El Caribe la cobertura 4G continúa creciendo, pasando del 8% en 2015 al 38% en 2018 y se estima que llegue a 51% el próximo año. La GSMA considera que las inversiones en 4G siguen su curso y que su adopción aún está en una “etapa incipiente” por parte de los usuarios, por lo que 5G “se perfila como una tecnología a mediano y largo plazo en la región”.

Mantener una red 4G extendida y de alta calidad también es importante para minimizar la brecha existente entre las zonas rurales y urbanas. La mayoría de las implementaciones 5G, actuales o planificadas, están enfocadas a grandes áreas urbanas, además de que las tendencias históricas sugieren que los usuarios urbanos adoptarán más rápidamente dispositivos compatibles con 5G.

Algunas investigaciones como la realizada por el Pew Research Center sobre el uso de teléfonos móviles en Estados Unidos sugieren que los habitantes de poblaciones rurales son quienes tendrán menor probabilidad de adquirir un teléfono inteligente, lo que hace suponer que las zonas rurales adoptarán nuevas tecnologías más lentamente. Por otro lado, el Wall Street Journal indicó a finales de 2018 que las personas en general están conservando sus teléfonos por más tiempo –un poco menos de tres años para los iPhones- lo que puede suponer que muchos consumidores están a tres años de adquirir dispositivos compatibles con 5G. En realidad, incluso tres años es probablemente ambicioso: la compatibilidad con 5G no es necesariamente una característica estándar en los nuevos teléfonos.

Asegurar servicios continuos y de alta calidad 4G en áreas suburbanas y rurales, así como para consumidores que en general actualizan sus aparatos con menos frecuencia o que no necesariamente pagan extra por un dispositivo de calidad superior, será fundamental para que nadie se quede atrás en el camino hacia un futuro móvil más conectado y de mayor velocidad.

El potencial de 5G está fuera de todo cuestionamiento, pero es probable que estemos a una década del momento en el que los usuarios móviles puedan esperar una conexión 5G confiable sin importar dónde se encuentren. Mientras tanto, las conexiones 5G serán más útiles para los casos particulares de uso que están surgiendo, como los vehículos autónomos, las fábricas inteligentes o los juegos móviles muy sofisticados, en lugar de los casos habituales de uso con teléfonos inteligentes.

En el futuro cercano, 4G y 5G se verán obligados a coexistir y los operadores móviles deben garantizar que estarán atentos a mejorar la experiencia 4G, incluso mientras planifican la revolución 5G.