La inclusión de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) benefician directamente  a diferentes sectores, mejorando de manera considerable las condiciones de vida de los ciudadanos. La educación está entre las actividades que aprovecharon la revolución tecnológica para mejorar las condiciones de aprendizaje de los jóvenes, adaptándose a las nuevas demandas de conocimiento que el futuro demanda.

La aplicación de las TIC en la educación cuenta con varias aristas que van desde el despliegue de planes de alfabetización digital a nivel nacional emprendidos por el Estado, hasta la generación de contenidos por parte de entes autárquicos como las universidades. Asimismo, dentro de ellas se encuentra la posibilidad de que el propio Estado equipe a los establecimientos educativos para incentivar así la adopción tecnológica.

En el caso de Bolivia, el Ministerio de Educación entregó equipamiento tecnológico a una serie de Institutos en el departamento de Tarija. El objetivo es fortalecer la formación técnica para luego poder articularla con el desarrollo profesional y productivo del país. Para ello, desde la cartera educativa se espera aprovechar el conocimiento y la fortaleza productiva de ese departamento.

Los institutos que serán beneficiados con la medida son: el Instituto  Comercial Superior Tarija “Incos” Cercado, Instituto Tecnológico “San Ignacio de Loyola”, Instituto Tecnológico “Emborozú” de Padcaya, Instituto Tecnológico “San Andrés”, Instituto Tecnológico “Uriondo”, Instituto Tecnológico “2 de Agosto Iscayachi”, Instituto Tecnológico “Yacuiba”, Instituto Tecnológico “Villa Montes”, Instituto Tecnológico “O’Connor” de Entre Ríos, Instituto Tecnológico “Bermejo”, Instituto Tecnológico “Yunchará”, Instituto Tecnológico “Eustaquio Méndez” de San Lorenzo.

La inclusión de tecnología es importante para que estos establecimientos avancen en la capacitación de los futuros profesionales. Sin embargo, es necesario que existan esfuerzos para apuntalar otras bases que permitan este crecimiento. En primer lugar, se requiere contar con una política de formación docente que posibilite a los responsables de la formación tener las armas necesarias para acompañar el proceso educativo de los alumnos.

Otro de los puntos fundamentales en este tipo de iniciativas es la planificación del soporte y mantenimiento del equipo entregado. Es necesario que exista un plan posterior a la entrega de este tipo de equipamiento para que los docentes puedan contar de forma fluida con los dispositivos y mantener de manera constante el proceso educativo.

Por otra parte, la conectividad se vuelve un bien necesario en la implementación de este tipo de programa. La posibilidad de que, además de los equipos, los alumnos puedan acceder a internet les posibilita compartir sus contenidos, intercambiar información con otros institutos y acceder a nuevos contenidos.  Situación que enriquece todo el proceso cognitivo.

En este escenario, la banda ancha inalámbrica se presenta como una gran oportunidad para que las autoridades puedan llevar conectividad a las escuelas, en particular a aquellas que están ubicadas en las zonas rurales y están alejadas de los grandes centros urbanos. En particular por medio de tecnologías como LTE que poseen características robustas y permiten acceso a altas velocidades.

Para que estas iniciativas de conectividad tengan un resultado positivo es necesario que las autoridades faciliten el acceso del espectro radioeléctrico a la industria de telecomunicaciones. También es importante que se faciliten los trámites burocráticos para el tendido de infraestructura y se reduzcan las cargas impositivas sobre esos componentes, de modo tal que se estimule el desarrollo de la industria.

Como se puede observar, la inclusión de materiales tecnológicos en el área educativa es de gran ayuda para que las futuras generaciones se preparen a las exigencias que demandará el mercado laboral. Sin embargo, es necesario que se desarrollen las condiciones necesarias para que estas iniciativas tengan una adopción positiva.