Entrevista a Pablo Bello, Director de ASIET, Parte I

El debate sobre la inclusión digital en la región abarca a diferentes sectores, participan de su conformación diferentes voces con visiones complementarias. Además de los organismos estatales y empresas del sector privado, existen diferentes asociaciones que buscan incrementar la presencia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la sociedad.

rxLQvhFz

Pablo Bello, Secretario General de ASIET

Entre estas últimas se encuentra la Asociación Interamericana de Empresas de Telecomunicaciones (ASIET), que trabaja por el desarrollo de las telecomunicaciones y la Sociedad de la Información en nuestra región a través del diálogo público-privado. Pablo Bello es Secretario General de ASIET desde 2011.  Es Economista y posee un Máster en Dirección de Empresas también se desempeña como Director Ejecutivo en el Centro de Estudios de Telecomunicaciones de América Latina. Anteriormente Bello se desempeñó como subsecretario de Telecomunicaciones de Chile.

Bello posee una vasta experiencia en el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas en el ámbito de las telecomunicaciones, así como en la articulación del diálogo público y privado para el cierre de la brecha digital. Sobre esos temas dialogó con Brecha Cero en una extensa entrevista en la que aquí se puede apreciar su primera parte:

Brecha Cero: ¿De qué manera influyen las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en el desarrollo socioeconómico de un país?

Pablo Bello: El estudio sobre El Ecosistema y la Economía Digital en América Latina publicado por el Centro de Estudios de Telecomunicaciones de América Latina (cet.la) concluye que la digitalización ha contribuido en US$ 195 mil millones al PIB latinoamericano entre el 2005 y el 2013. Esto significa que el desarrollo de la digitalización generó aproximadamente el 4,3% de crecimiento acumulado al PIB latinoamericano. Además, existe un impacto positivo sobre el PIB per cápita y el empleo, y por supuesto es un impulso decisivo para la innovación.

Vemos también que la contribución económica indirecta del ecosistema digital es también muy significativa. La digitalización ayuda a crear nuevos negocios o a aumentar la productividad de los sectores industriales tradicionales. Además, contribuye a la generación de US$ 26.898 millones en términos de producto bruto anual del continente. Finalmente, genera efectos positivos en la reducción del precio de adquisición de ciertos bienes, el aumento de salario de hogares debido a la posibilidad de mejorar sus capacidades, poder ofrecer mejor sus servicios en el mercado laboral, y tener mejor visibilidad de oportunidades de trabajo.

El impacto positivo se debe a que el despliegue y asimilación de las TIC contribuye a la creación directa de puestos de trabajo en software, tercerización de procesos, manufactura de equipamiento y partes. Adicionalmente, la asimilación de TIC tiene efectos de derrame en otros sectores de la economía.  La digitalización ha contribuido a la creación acumulada de 900 mil empleos/año entre el 2005 y el 2013. En este sentido, el desarrollo de lo que llamamos Internet Industrial, o cuarta Revolución industrial, representa una oportunidad histórica para los países de nuestra región. Las TIC son estratégicas para el desarrollo económico y social de la región.

Brecha Cero: ¿De qué manera contribuye ASIET a potenciar los beneficios que las TIC brindan a las sociedad?

Pablo Bello: Desde ASIET actuamos decisivamente como facilitadores de la cooperación público-privada promoviendo políticas que favorezcan el desarrollo de las telecomunicaciones. Fomentamos el diálogo multistakeholder sobre las políticas públicas que impulsen el desarrollo sectorial, fortaleciendo la capacidad de análisis técnico de la industria, apoyando el desarrollo del ecosistema digital y la innovación.

Brecha Cero: ¿Qué tipo de medidas pueden adoptar los gobiernos para potenciar los beneficios de las TIC en sus poblaciones?

Pablo Bello: Las políticas públicas tienen que avanzar hacia un desarrollo armónico del ecosistema digital en su conjunto. Ello implica avanzar hacia regulaciones convergentes que resulten consistentes con las tendencias del ecosistema digital. Asimetrías regulatorias en cuestiones como calidad de servicio, seguridad, privacidad y portabilidad sumadas a las tributarias, producen distorsiones en el ecosistema y desalientan las inversiones en redes. Por ello, es fundamental avanzar hacia un modelo en el que para los mismos servicios (alta sustituibilidad), se apliquen los mismos criterios regulatorios.

Resulta esencial, además, avanzar hacia un modelo que fomente las inversiones. Junto a un escenario de confianza y certidumbre jurídica, es clave reducir los costos en el despliegue de las infraestructuras y facilitar el acceso a recursos esenciales como es el caso del espectro radioeléctrico. Aumentar la penetración de banda ancha es tan solo una de las políticas públicas; la maximización del impacto económico se genera a partir del despliegue de políticas que van de las telecomunicaciones a la computación, de la adopción y uso de Internet a la innovación empresarial.

Por otra parte, el aumento de la capacidad de innovación, está principalmente determinado por políticas públicas que aumenten la penetración de terminales de acceso y estimulen la utilización de tecnologías digitales mediante el despliegue de aplicaciones y servicios.

Finalmente, en materia tributaria, dado que las tecnologías digitales incrementan la eficiencia de procesos productivos, la mayor velocidad en la circulación de bienes, y la creación de nuevos negocios, la imposición tributaria en bienes y servicios digitales debe evitar erosionar la contribución que estos tienen al desarrollo. En la definición de políticas tributarias para el sector digital, los gobiernos latinoamericanos deben considerar los costos y beneficios entre el aumento de ingresos a corto plazo para las arcas del Estado y el impacto negativo potencial en el desarrollo del sector digital. Necesitamos eliminar exigencias irracionales que recargan la estructura de costos en el sector, perjudicando la adopción por parte de los usuarios y a la economía en su conjunto.

Brecha Cero: ¿Qué importancia tiene el sector privado dentro de un ecosistema TIC? ¿Cómo puede ayudar a mejorar la vida de los ciudadanos?

Pablo Bello: Tal como ha sido reconocido internacionalmente incluso por organizaciones como la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el rol del sector privado en el ámbito de las TIC  se ha traducido en mayores eficiencias que han favorecido el desarrollo sectorial, permitiendo a los países en desarrollo su inserción en la economía global en condiciones más equitativas, convenientes y competitivas.  En concreto América Latina se encuentra inserta en un proceso de revolución digital caracterizado por notables avances en materia de cobertura y acceso como consecuencia del círculo virtuoso derivado de la cada vez más intensa dinámica competitiva, que se traduce en más inversiones y mayor innovación en los servicios prestados, posibilitando que los latinoamericanos accedan cada vez más a mejores servicios a menores precios. Tengamos en cuenta que desde 1997 hasta la fecha, la cantidad de usuarios de internet  se ha multiplicado por 87, la velocidad promedio de conexión ha tenido un aumento del 118% desde 2010, y se ha producido un descenso promedio del 30% de los precios de acceso a Banda Ancha Fija.

Esta revolución ha sido posible tras cuantiosas inversiones. Más de USD 330.000 Millones correspondientes al sector privado entre 1996 y 2014[1]. Que dan cuenta de un claro compromiso por parte de una industria cuya inversión ha sido más estable que la de otros sectores estratégicos como energía o transporte, independientemente del ciclo político – económico. Constituyendo la infraestructura de telecomunicaciones de América Latina la red estratégica más desarrollada.

Pese a esta buena noticia, la región aún afronta el reto de incluir en la Sociedad Digital a la mitad de los latinoamericanos que aún no accede a las TIC. Un sector de la población que además coincide con la población que cuenta con menos recursos. El esfuerzo debe ser mayúsculo, pues es obvio que en términos de calidad de vida, los beneficios son sustanciales. La acelerada apropiación y uso de las TIC por parte de los latinoamericanos, se traduce en un empoderamiento de los ciudadanos, contribuyendo a la disminución de la desigualdad, la reducción de la pobreza, la democratización del acceso a la información, facilitando en muchos casos las labores diarias aumentando la productividad y los procesos de innovación que redundan en desarrollo económico y social.

[1] Banco Mundial – Inversión en telecomunicaciones con participación privada. USD a precios actuales.