El concepto de Ciudad Inteligente o Smart City abarca una serie de beneficios para sus ciudadanos: desde la posibilidad de mejorar su seguridad hasta el tránsito vehicular, pasando también por servicios públicos y el sector sanitario.. Para llevar adelante este concepto es fundamental que la conectividad de los diferentes mobiliarios urbanos, lo que incluyen miles de dispositivos y una red que soporte su comunicación.

El aporte de la industria de las telecomunicaciones al desarrollo de las ciudades inteligentes es de suma importancia y en particular los servicios de banda ancha móvil, ya que por sus características permite conectar dispositivos que no tengan acceso a los servicios fijos y potenciar la cantidad de datos que se brindan a quienes administran las ciudades. De allí que fue uno de los temas sobresaliente en el Mobile World Congress 2017, la feria de tecnologías móviles más importante a nivel global que tuvo lugar durante el 27 de febrero y el 2 de marzo.

El desarrollo del Internet de las cosas (IoT) se transformó en un elemento básico para el funcionamiento de las ciudades modernas particularmente su versión en servicios móviles (CIoT).  Estas tecnologías se transforman en una herramienta fundamental para que las administraciones puedan mejorar los servicios de los habitantes de cada una de las ciudades, a partir de aumentar su inteligencia y su conectividad.

Actualmente existen a nivel global innumerables ejemplos de la utilización de la IoT y la CIoT para mejorar los servicios públicos de transporte, iluminación y gestión de residuos. De esa manera, las administraciones logran mejorar la calidad de vida de los habitantes. En América latina, por ejemplo, Brecha Cero publicó ejemplos de las mejoras que se lograron en el transporte público en San Pablo, Brasil.

Asimismo, de cara al futuro la IoT y CIoT posibilitará mejorar otros aspectos de la ciudad, como la seguridad o el ordenamiento del tránsito. Ayudando también a potenciar otras actividades que van desde la sustentabilidad de las ciudades hasta la incrementación de la participación de los ciudadanos. Así como también potenciando actividades más específicas como la coordinación de los centros de salud, las dependencias policiales o las escuelas.

En estas iniciativas, los operadores móviles, fabricantes de infraestructura y desarrolladores de soluciones se transforman en socios naturales y fundamentales que pueden aportar conocimiento y experiencia en la conectividad de las ciudades. Su colaboración es importante para reducir los tiempos de implementación de las ciudades inteligentes, mejorando la calidad de vida de sus habitantes.

La importancia de las tecnologías de acceso de banda ancha móvil en el desarrollo de Smart City se vio reflejada en la MWC 2017. El congreso contó con al menos cuatro mesas donde se intercambiaron experiencias y se dieron ejemplos de las diferentes experiencias de ciudades inteligentes alrededor del mundo. Entre otras conferencias se destacan: “Elementos de IoT: Llevar a la ciudad inteligente a la vida”, donde operadores de nivel global contaron las experiencias de sus diferentes soluciones en ciudades inteligentes;  y “Ciudades Inteligentes, Ciudadanos Conectados”,  donde representantes de fabricantes, operadores y gobiernos de ciudades debatieron sobre las nuevas aplicaciones y sus implicancias en los ciudadanos. Además se llevó adelante una serie demostraciones sobre los beneficios de las ciudades inteligentes.

Muchas de esos beneficios ya pueden apreciarse en algunas de las ciudades de América Latina. Sin embargo, para una mayor masificación de las prácticas de ciudades inteligentes es necesario que se generen mejores condiciones de conectividad en la región. El apoyo al sector de las telecomunicaciones móviles es una estrategia que los gobiernos deben llevar adelante para poder potenciar este tipo de beneficios.

En ese marco, la disponibilidad de mayor cantidad de espectro radioeléctrico para servicios de banda ancha móvil debe ser considerada por las diferentes administraciones de América latina.  En particular aquellas tecnologías que posibiliten la transmisión de datos a alta velocidad como LTE. Estas iniciativas, sumada a mayores facilidades en el despliegue de redes de telecomunicaciones, deben ser consideradas al momento de contar con una política que busque potenciar la proliferación de ciudades inteligentes.

De la misma forma, es importante que exista una colaboración público privada para desarrollar los distintos proyectos de ciudades digitales a lo largo de la región. La colaboración del sector de las telecomunicaciones es fundamental para que las administraciones puedan llevar delante de manera más efectiva sus planes de conectividad y digitalización de sus servicios, mejorando así las condiciones de vida de los ciudadanos.

El desarrollo del MWC 2017 contó con una importante participación de diferentes actores del sector en lo que respecta a las ciudades inteligentes. La proliferación de ejemplos y de experiencias son un incentivo para que regiones en desarrollo como América Latina puedan llevar adelante estas iniciativas. Sin embargo, es fundamental que las administraciones de la región busquen potenciar la conectividad, para poder replicar esas experiencias.