La apertura de datos bajo el formato y los parámetros establecidos por el open data es bastante reciente a nivel local en Argentina. El primer distrito en publicar sus datos en formatos abiertos ha sido la Ciudad de Buenos Aires, mediante su portal creado en 2012 y administrado por la Dirección General de Información y Gobierno Abierto, dependiente del Ministerio de Modernización.

El objetivo del catálogo es facilitar al público interesado la búsqueda, el descubrimiento y el acceso a los conjuntos de datos públicos del Gobierno de la Ciudad, en formatos adecuados y bajo licencias de uso que favorezcan su reutilización. De esta manera, los periodistas, académicos, organizaciones no gubernamentales, desarrolladores y ciudadanos en general pueden acceder a los datos para investigar, para seguir de cerca las actividades del Gobierno, o para desarrollar nuevos bienes, servicios y aplicaciones.

En esa primera etapa lo que se buscó era el empoderamiento ciudadano a través de más y mejor información, generando servicios públicos más eficientes, y desarrollando al mismo tiempo un ecosistema de información dentro del mismo Gobierno.

No teniendo la Dirección un poder sobre la información de otras áreas, la apertura de datos se ha ido realizando de modo progresivo y colaborativo con cada una de las áreas del Ejecutivo Municipal. En América Latina, generar políticas mediante normativas verticalistas puede caer en el riesgo de imponer un procedimiento complejo en administraciones sin una cultura de compartir información, lo que podría generar un “se acata pero no se cumple”. A pesar de ser más trabajosa y de mediano plazo, la estrategia adoptada por el gobierno de la CABA podría denominarse como una política incremental del dato abierto.

La publicación de datos implica trabajar con todas las áreas de gobierno, de esta manera desde el área entendieron que la mejor forma de comunicar, explicar y sensibilizar a los organismos fue con los hechos y mostrando los productos finales. Con el correr del tiempo otras secretarías de gobierno comenzaron a interesarse y acercarse por su cuenta a la labor del equipo de datos abiertos.

Para armar el catálogo comenzaron desde la información que ya tenían disponible. A través de un mapeo, recibieron los datos y los fueron adecuando. A la fecha, el catálogo cuenta con más de 200 datasets para fin de año, distribuidos en categorías como economía, actividad pública y normativa, cultura y recreación, educación, infraestructura, movilidad y transporte, entre otros.

Un segundo Decreto firmado en el año 2013 informa que toda la información digital que publica el Estado por defecto es considerada abierta y como tal debe ingresar al catálogo de datos. A partir de la designación de un responsable técnico y político en cada ministerio y área de gobierno, este funciona como vínculo con la Dirección, y es el responsable de entregar los datasets de su sector.

Un factor clave para que la oficina de Gobierno Abierto y la apertura de datos perdure y crezca año a año es comprender al Open Data como una comunidad (ecosistema), aprovechando las capacidades que hay en la ciudadanía como dentro del propio gobierno. Es importante asimismo trabajar con el concepto de calidad y no cantidad, por ello es fundamental la estrategia y planificación en la apertura de datos. Y por último el compromiso político es muy importante para que este tipo de programa funcione. En el Gobierno de CABA ha habido tanto apoyo político como libertad de acción de los cuerpos técnicos.

Actualmente se trabaja con cuatro agendas, todas cruzadas por la idea de Laboratorio de Gobierno. Una agenda se basa en la apertura de datos, la visualización y trabajo analítico de los datos. Otra área se encarga de la innovación digital, nuevas tecnologías y productos interactivos. Otro equipo es responsable del trabajo interno con las diferentes áreas de gobierno. Y la cuarta agenda, esencial al proyecto, es trabajar con datos de tiempo real. El trabajo de estas cuatro grandes áreas de trabajo definen a la Dirección como una agencia de cambio e innovación interna.

Bajo los parámetros de análisis de una política pública, la formulación o definición de una política de open data se puede resumir de dos maneras diferentes según la postura que adopten los gobiernos: la apertura de datos en tanto transparencia (una dimensión política) o como innovación (más orientada a la creación de valor económico). La información liberada en cada caso será distinta y por lo tanto, la implementación y evaluación que se realice diferirá si se interpreta como transparencia o como innovación. Al analizar el accionar del gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, podría interpretarse que la formulación o definición que se ha hecho del open data tiene más que ver con la innovación y el desarrollo de un sector económico, aunque esto no quita que se publique información importante para la transparencia de gobierno (por ejemplo, el presupuesto). La generación de una “innovación abierta”, buscar mecanismos de colaboración entre gobierno y ciudadanos, y la creación de valor a partir de la apertura de datos son los principales objetivos de la política de datos de Buenos Aires, así como el fortalecimiento de los nuevos actores del ecosistema de datos abiertos.


Alejandro Prince

 

Alejandro Prince. Es Doctor en Ciencia Política, Doctor en Economía. Profesor en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, en la Universidad de San Andrés y en la Facultad Regional Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional.

 

Lucas Jolias

 

Lucas Jolías. Es Licenciado en Ciencia Política, Maestrando en Ciencias Sociales. Profesor en Universidad de Quilmes. Director de Prince Consulting