La cantidad de programas que buscan incluir las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) a lo largo de América Latina tienen variados acercamientos. Estos van desde la entrega de notebooks a los alumnos hasta otros más complejos que se complementan con conectividad e incluso con contenidos exclusivos.

A parte de ese plan se incorporó El Salvador, por medio del programa “Una Niña, Un Niño, Una Computadora”. El Gobierno de ese país asumió el objetivo de lograr que todos los niños, niñas y jóvenes de los centros educativos públicos, rurales y urbanos tengan acceso a la ciencia y la tecnología. El objetivo es igualar el acceso en zonas rurales y urbanas, y que no existan desigualdades independientemente en dónde vivan o estudien.

El programa forma parte de uno de los ejes estratégicos que forman parte del “Plan Quinquenal de Desarrollo 2014 – 2019: El Salvador productivo, educado y seguro”. Entre las prioridades de este plan está asegurar la educación con inclusión y equidad social.

De esta manera se busca disminuir las brechas digitales y promover la igualdad de oportunidades en cuanto al acceso y uso intensivo y creativo de las TIC. Para ello, el primer paso es la entrega de dispositivos informáticos a cada uno de los niños que forman parte de la educación pública de ese país. El plan incluye también el suministro de estos dispositivos a docentes.

Además de reducir la brecha digital, el programa tiene como propósito contribuir a la mejora de la calidad educativa en beneficio de los estudiantes de los centros escolares públicos, así como también para ofrecer ambientes de aprendizaje donde se desarrollen las competencias en el uso de las TIC para optar a mejores oportunidades laborales.

Un punto clave en el programa es su énfasis en la formación de los docentes, a partir del cual se busca brindarles herramienta para innovar sus prácticas pedagógicas, para contribuir al mejoramiento de la calidad educativa. La inclusión de formación docente es un punto importante del programa, ya que la experiencia internacional muestra que los procesos formativos de quienes están encargados de educar son cruciales para el éxito de este tipo de programas.

El dispositivo entregado a los estudiantes recibe el nombre de Lempitas. Estas fueron entregadas al Ministerio de Educación de El Salvador (MINED) por la Fundación ALBA, durante el mes de octubre de 2013. En ese momento, el estado recibió 4.194 computadoras portátiles, con ellos se realizó la Fase I, en la cual se beneficiaron 133 centros educativos, es decir, un total de 72.497 estudiantes y 2.439 docentes.

La Fase II del plan Lempitas se llevó adelante en el primer trimestre de 2015. En ese momento, la Fundación ALBA realizó una segunda donación de 6.500 computadoras. Ese donativo sirvió para que se lleve adelante el Programa Presidencial Una Niña Un Niño, Una Computadora, que tiene como meta un total de 50.000 dispositivos para 2015 y cuyo objetivo es beneficiar a 84.398 estudiantes y 2.738 docentes que representan 571 centros escolares.

La iniciativa incluye también a otros proyectos, entre ellos los que cuentan con la participación del Gobierno de la República de China. Este constó de dos fases, la primera “Cerrando la Brecha del Conocimiento (CBC-Trifinio)”, que beneficio a las escuelas de los municipios de Metapán, Santa Rosa Guachipilín, Agua Caliente, La Palma, Citalá y San Ignacio, y se llevó adelante entre octubre de 2011 y diciembre de 2013. Mientras que la segunda etapa, “Cerrando la Brecha del Conocimiento (CBC- San Miguel/Ahuachapán) tuvo su desarrollo entre julio 2012 y diciembre 2014. En tanto que la tercera fase estará enfocada en los Departamentos de Cabañas, Cuscatlán, La Unión y Cabañas, donde se entregarán computadoras, kits de robótica, proyectores, UPS, accesorios eléctricos y mobiliario durante 2016

En total, los programas destinados a entregar una computadora portátil por niño en El Salvador alcanzaban a mayo de 2016 20.974 equipos entregados. Estos abarcaban 781 establecimientos educativos de los cuales 476 pertenecían a zonas rurales y un total de 305 eran de zonas urbanas. Estas escuelas totalizaban una matrícula de alumnos de 391.744 y un total de 33.158 docentes. De acuerdo con datos del propio programa, para mayo de 2016 se habían capacitado a 7.476 docentes que pertenecen a 800 centros educativos.

Desde el punto de vista de la conectividad cada centro educativo público debe contar con enlace a Internet para fines educativos, mediante contrato con proveedor local de este servicio. Para ello, el MINED contará con el apoyo de la Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones (SIGET), para diseñar, instalar y poner en funcionamiento una red de telecomunicaciones que permita gradualmente ir conectando a todos los centros educativos públicos con un centro de administración de red, donde están instalados los servidores que proporcionan  acceso a contenidos y software educativos, entre otros servicios.

Al tener el foco puesto en zonas rurales, el acceso vía banda ancha inalámbrica es una oportunidad para el programa. En particular por medio de LTE que posibilita, de acuerdo a las bandas de frecuencias utilizadas, alcanzar grandes coberturas con menores esfuerzos de inversión. Para lograr ese objetivo es necesaria la colaboración del Estado facilitando la licitación de bandas de espectro para el despliegue de banda ancha inalámbrica. Este tipo de iniciativas es importante al momento de coordinar el trabajo entre sectores públicos y privados, facilitando el tendido de redes para ofrecer conectividad para diversos fines, entre ellos educativos.

Las iniciativas de inclusión de TIC de modalidad uno a uno se transforma en una gran oportunidad para achicar la brecha digital, sin embargo es muy importante que estas no se limiten a la entrega de notebooks. En ese sentido, es importante que la iniciativa de El Salvador cuente con educación para los docentes, así como también con periodos de evaluación. Sin embargo, para que aumente su efecto, es necesaria la conectividad de los centros escolares, en particular para permitir un mayor alcance de los jóvenes a Internet, punto en el que la banda ancha inalámbrica podría jugar un rol fundamental.