Las diferentes administraciones de la región realizan esfuerzos por impulsar la adopción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) a lo largo de toda la sociedad. La inclusión de nuevas tecnologías en el sector privado se vuelve fundamental para que un país alcance mayor competitividad en los mercados internacionales, potenciando las oportunidades de crecimiento y desarrollo.

En este escenario, algunas las políticas desplegadas por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt) de Costa Rica, por intermedio de su plataforma Innovación.cr, poseen como estrategia potenciar el acceso de las Pequeñas y Medianas Empresas (PyME) a las nuevas tecnologías. Entre ellos una iniciativa que busca financiar a las empresas de este tipo que cuenten con proyectos de inversión en innovación, desarrollo y transferencia tecnológica.

Uno de ellos es el Programa de Innovación y Capital Humano para la Competitividad que busca apoyar la producción nacional financiando, de forma no reembolsable, actividades de innovación y de formación de capital humano avanzado en las áreas estratégicas del Plan Nacional de Ciencia Tecnología e Innovación. Esta estrategia responde a que las complicaciones que existen en el sector PyMES para financiar este tipo de inversiones.

La iniciativa cuenta con el apoyo del BID, y ante cada proyecto presentado el Micitt aporta el 80% del total y el otro 20% está a cargo de la empresa que califique en el programa. Los proyectos de inversión en innovación a financiar, deberán estar relacionados con las áreas estratégicas definidas en el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (PNCTI) 2015- 2021–que puede accederse en http://bit.ly/2DG2L5m).

De la misma pueden participar en la primera convocatoria un total de 42 empresas radicadas en el país con más de dos años de actividad e inscriptas en el registro de PyMES del Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC). Contarán con preferencias aquellas que estén ubicadas dentro de los cantones con menor índice de desarrollo social, según el índice elaborado al efecto por el Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (MIDEPLAN).

Así las cosas, el objetivo del financiamiento es impulsar proyectos de inversión en innovación, desarrollo y transferencia tecnológica. El producto final, además de ser implementado y comercializado en el país, debe tener el potencial de ser escalado a nivel internacional y que puedan estar vinculados a cadenas de valor a través de exportación directa o encadenamientos con empresas exportadoras.

Otro de los tipos de proyectos a financiar son aquellos basados en  transferencia de conocimiento que estén inmersos dentro del proyecto de inversión en innovación, desarrollo y transferencia tecnológica. Estos deben incluir  asistencia a cursos, seminarios, talleres y misiones tecnológicas que impulsen el desarrollo de capacidades humanas y técnicas necesarias para la implementación del proyecto de innovación a financiar.

Para ser aprobados, estos proyectos deben proponer en un plazo de 24 meses, un proceso de  innovación ya sea en productos (bienes y servicios), o en procesos, incluyendo el desarrollo de prototipos y/o transferencia tecnológica, de manera tal que aumente la productividad y competitividad de cada pyme beneficiaria. Además, deben partir de una necesidad identificada en el mercado, debe estar justificado por un plan de negocios, una proyección económica, un estudio de viabilidad técnica, legal y ambiental, y un plan de trabajo.

De la misma forma,  el  grado de novedad de la propuesta de innovación se evaluará en función de los productos y procesos existentes según región geográfica. El monto máximo de la ayuda financiera no reembolsable por cada proyecto será de hasta US$ 100.000 para proyectos de inversión en innovación y de US$ 6.000 en transferencia de conocimiento.

Así las cosas, la iniciativa desplegada por el Micitt propone una oportunidad para aumentar la competitividad de las PyME del país. Sin embargo, es importante que exista un trabajo centrado en la conectividad del mercado, que permita a estas empresas potenciar el tipo de iniciativas que llevan adelante por medio de la conectividad. En este escenario, tecnologías de banda ancha inalámbrica como LTE se presentan como ideales a partir de ser robustas y ofrecer altas velocidades de acceso.

La generación de políticas que fomenten a los operadores presentes en el mercado la adopción de este tipo de tecnologías es fundamental para que proyectos como el descripto tengan un buen desempeño. En particular aquellas destinadas a facilitar la disponibilidad de espectro radioeléctrico para servicios de banda ancha móvil. Es también necesario que exista una agenda de futuras licitaciones de espectro, que permita generar previsibilidad en el mercado.

De la misma manera, la reducción de la carga impositiva sobre los dispositivos de acceso y los componentes de red de telecomunicaciones suelen ser necesarios para poder mejorar la cobertura y accesibilidad en el mercado. En ese sentido, las políticas que tienden a flexibilizar las normas burocráticas que existen al momento de instalar redes de telecomunicaciones, son también necesarias para estimular las tecnologías de acceso en el mercado.

Como se puede apreciar, el despliegue de iniciativas que busquen aumentar la adopción de tecnología en las PyME es positiva para el desarrollo de los países. Sin embargo, esta debe estar acompañada por políticas que busquen aumentar la conectividad de banda ancha móvil en el mercado, para así potenciar su éxito.