La posibilidad de cerrar la brecha de acceso entre zonas urbanas y rurales es un desafío que afrontan a diario los países de América latina. Las tecnologías de banda ancha móvil, en especial LTE, se presentan como una alternativa interesante para llevar acceso a zonas alejadas de las grandes ciudades, mejorando así las diferencias entre ambas geografías.

En el caso de Costa Rica, el estudio del Programa Institucional Sociedad de la Información y el Conocimiento (Prosic) que recopila información de 2017, y  fue denominado “Hacia la Sociedad de la Información y el Conocimiento”, remarca que el acceso a Internet y la tendencia a usar dispositivos móviles alcanza a sectores alejados de los centros urbanos. Asimismo, destaca que existe una disminución de la brecha digital en las zonas periféricas del país.

El estudio remarca que esta reducción se pudo llevar adelante a partir de una  mayor oferta de servicios en el mercado de telecomunicaciones. Que estuvo acompañada por la baja en los precios de estos servicios. Asimismo, explica que los servicios móviles están alcanzando de a poco el cierre de la brecha digital, ya que a nivel nacional la tenencia de un dispositivo móvil es superior al 90% siendo así el segundo dispositivo detrás de la televisión en términos de penetración.

El estudio también analiza la tenencia de otros dispositivos y muestra que en general aumentó la tenencia de dispositivos tecnológicos. Sin embargo, aparatos como las computadoras estaban disponibles en 2016 en apenas cinco de cada diez hogares. Esta cifra se reduce más, llegando a tres de cada diez, en los resto de los hogares del país.

Si bien la conectividad llegó a este tipo de zonas, aun se deben realizar mayores esfuerzos para que la tecnología pueda tener aplicaciones útiles a los pobladores. En otras palabras, es necesario que existan diferentes programas destinados a que los ciudadanos de zonas rurales se empoderen en el uso de las nuevas tecnologías, permitiéndoles sacar mayor provecho a las nuevas aplicaciones y conectividad.

De todas formas,  es importante remarcar el crecimiento que tuvo el acceso a las TIC en los hogares rurales. De acuerdo con el propio PROSIC, para 2010 los hogares en las ciudades tenían hasta 1.6 más posibilidades de contar con acceso a internet en comparación con uno de zona rural. De la misma forma, para 2016, esa distancia se redujo en un 67%.  De la misma manera, la brecha en lo que respecta a la tenencia de computadoras pasó del 70% de probabilidad de que exista en un hogar de zona urbana frente a rural, para reducirse a un 52% durante el último año.

Entre las diferentes regiones del país, se observa que fue la de Brunca donde se dio una mayor reducción de la brecha de Internet, pasando del 45% de los habitantes en 2015, al 62% en 2016. Siendo así la región con mayores avances en ese rubro determinado durante el último año. Como contrapunto, la región de Huetar Norte fue la única que redujo la cantidad de hogares conectados a Internet entre 2015 y 2016.

Además de las brechas geográficas, existe un diferencial en el acceso de acuerdo al nivel de escolaridad en lo que refiere al acceso a Internet. De acuerdo con el estudio, a mayor nivel educativo mayor era el porcentaje de la población que accedía a banda ancha. Durante 2016, el 72,7% de las personas con formación universitaria accedía, en el caso quienes contaban con formación secundaria ese número llegaba al 44,7%, mientras que quienes contaban con formación primaria apenas llegaban al 20,7%. Estas divisiones aumentaban cuando al proceso de formación se le adicionaba la cuestión geográfica.

Para poder mantener este camino que busca aumentar la conectividad en el mercado es importante que exista un trabajo conjunto de sectores públicos y privados.  Es necesario que exista una estrategia de conectividad a nivel de las autoridades nacionales, particularmente por medio de la disponibilidad del espectro radioeléctrico que permita potenciar los servicios de banda ancha móvil. Asimismo, la existencia de una agenda con el espectro disponible en los próximos años para permitir una planificación en la industria.

De la misma manera, es necesario que se reduzca la cantidad de trabas burocráticas para el desarrollo de servicios de telecomunicaciones. De esa forma mejoran las posibilidades de que los diferentes jugadores del mercado puedan realizar un despliegue planificado de sus servicios, mejorando así su sus tiempos de recuperación de la inversión y la posibilidad de que los usuarios puedan acceder a mejores precios.

Como se puede apreciar, las opciones desplegadas en Costa Rica fueron necesarias para poder reducir la brecha digital. Sin embargo, aún restan aumenta esfuerzos de todos los sectores de la industria para aumentar la conectividad en el mercado y lograr incluir a una mayor cantidad de personas. Los incentivos del sector público al privado cobran, en ese marco, una gran importancia para alcanzar estos objetivos.