La forma en que se debe actuar ante los desastres naturales es uno de los desafíos que enfrentan los gobiernos. La prevención y preparación ante diferentes tipos de fenómenos que tienden a castigar a la población generando grandes daños humanos y materiales debe ser atendida por las diferentes administraciones,  para mitigar de la mejor manera posible estos daños.

En ese sentido, el Banco Mundial destaca que es necesario contar con un enfoque de estar preparados para la recuperación. El organismo internacional destaca que el vínculo entre la pobreza y los desastres es cada vez más claro: nuevos estudios muestran que los fenómenos meteorológicos extremos empujan a la pobreza a 26 millones de personas cada año.

De acuerdo con el Banco Mundial, debido a que muchos países en vías de desarrollo tienen limitaciones de recursos y tiempo, se suele prestar menor atención a los trabajos destinados a preparar con antelación la reacción a este tipo de eventos. Esto lleva muchas veces a que exista un modelo de recuperación deficiente que pone el peligro el desarrollo sostenible y aumenta la cantidad de habitantes que quedan en una situación de vulnerabilidad.

Entre las recomendaciones que plantea el organismo internacional se destaca el establecimiento de políticas institucionales y los acuerdos presupuestarios antes de que ocurran los desastres. De esa manera, se logra fortalecer la coordinación y ejecución del trabajo de rescate para que los gobiernos puedan responder de manera rápida. Asimismo, es importante para que los poblados afectados avancen hacia un proceso de reconstrucción más prolijo.

Con el objetivo de ayudar a estos países a mejorar su reacción ante los desastres naturales, el  Banco Mundial y el Programa de  las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) trabajan de manera estrecha con sus asociados.  En ese sentido, llevó adelante la Guía sobre el Marco de recuperación en casos de desastre donde se dan instrucciones para desarrollar planes de recuperación propios de cada país.

Además de las iniciativas que buscan generar procedimientos y destinar presupuestos para la atención de desastres naturales, cobran importancia las iniciativas que los diferentes países lleven adelante en términos preventivos. En ese sentido, las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) abren grandes oportunidades para que las autoridades puedan monitorear en tiempo real las posibles catástrofes que podrían llegar a su territorio, así como también para alertar a sus pobladores.

En el caso del trabajo rápido en la recuperación de los daños que pudieran causar los diferentes desastres naturales en las redes de comunicaciones es de vital importancia al momento de organizar trabajos de rescate. Tanto el intercambio de información entre quienes trabajan en socorrer a los habitantes afectados, como la posibilidad de los mismos ciudadanos de comunicarse con familiares y autoridades, son de significativa importancia para llevar adelante los trabajos de rescate y reconstrucción de las zonas afectadas.

Dentro de la faceta de prevención donde es necesario alertar a la población la telefonía móvil cobra una mayor importancia. Si se considera que la mayoría de los mercados de América Latina superan una penetración de servicios móviles del 100%,  este tipo de dispositivos se transforman en una herramienta de gran utilidad para advertir de manera simultánea a la mayoría de los habitantes.

Existen experiencias como la de Costa Rica, donde la Red Sismológica Nacional UCR-ICE (RSN)   desplegó una aplicación para teléfonos inteligentes que posibilita a los habitantes del país contar con información generada en tiempo real acerca de la actividad sísmica de Costa Rica. O en México, donde la Comisión Nacional del Agua (Conagua) desplegó un proyecto para la prevención y protección de la población ante fenómenos hidrometeorológicos, donde se informa a los usuarios a través del envío de mensajes de texto sobre el desarrollo y ubicación de ciclones en distintas zonas del territorio nacional.

Ambas iniciativas tienen sentido a partir de la alta adopción de servicios móviles en ambos mercados. Situación que obliga a las autoridades a considerar una política de conectividad que incluya a la mayor cantidad de población posible, aumentando de esa manera la cantidad de personas que pueden ser advertidas de una posible catástrofe natural y dando un paso importante desde el punto de vista preventivo.

Para ello es importante que se desplieguen políticas que permitan una mayor adopción de servicios móviles. En ese sentido, la disponibilidad de espectro radioeléctrico se transforma en una estrategia fundamental para llevar adelante por las administraciones. Del mismo modo que la reducción de trabas burocráticas al momento del despliegue de infraestructura. Ambas políticas son de vital importancia para aumentar la presencia de este tipo de servicios, posibilitando que una mayor cantidad de habitantes accedan a la información.

Como bien destaca el Banco Mundial, debe existir en todos los países, y en particular en aquellos en vías de desarrollo, una planificación de políticas y presupuestos destinados a situaciones de catástrofes. Aunque estas iniciativas son altamente importantes deben también considerar la conectividad y las TIC, tanto del punto de vista preventivo, como para apoyo de rescatistas y reconstructores una vez que ocurrió el desastre.