Los avances en las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) dentro del sector Salud acaparan mucho más que la inclusión de instrumentos de medición y evaluación por imágenes. Su despliegue alcanza desde posibilidades complejas como las interconsultas a distancia, hasta otras más simples como las aplicaciones móviles.

En términos generales, las redes móviles suelen ser utilizadas para el control y seguimiento de distintas dolencias. Su irrupción dentro de la Tele Salud estuvo asociada a la expansión de la banda ancha móvil y la masificación de los smartphones. Ambas condiciones posibilitaron su despliegue, alcanzando no sólo a los profesionales de la salud, sino también a la población en general, sin limitarse a los pacientes.

Dentro de ese segmento, ‘Dulce Wireless Tijuana’ (DWT), un proyecto que combina la educación en atención crónica auto-controlada con tecnología móvil de vanguardia y colaboración comunitaria. La colaboración de ambos logró generar un método eficaz para mejorar los resultados en el tratamiento de la diabetes.

El proyecto cuenta con participación de Qualcomm Wireless Reach, y un grupo binacional de socios dirigidos por International Community Foundation, incluyendo el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), Scripps Whittier Diabetes Institute (SWDI) y Fronteras Unidas Pro Salud.

El control de la diabetes es fundamental en términos de salud pública. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud  la diabetes se ha convertido en una de las causas principales de enfermedad y muerte prematura en todo el mundo. A nivel global existían más de 347 millones de personas con diabetes para 2014, la organización estima que será la séptima causa de muerte para 2030. Asimismo, remarca que el 80% de las muertes por diabetes se registran en países en vías de desarrollo.

En las Américas, la OMS estima que para 2012 existieron 62 millones de personas con diabetes, y calcula que para 2040 ese número alcanzará los 109 millones de personas.  Asimismo, la organización estimó que los gastos de salud destinados a esta dolencia llegaron a US$ 382.600 millones en 2015 y llegarían a US$  445.600 millones en 2040.

El proyecto DWT adoptó un  programa del SWDI implementado en Estados Unidos, con y sin tecnología móvil sirvió para dar seguimiento a 301 pacientes diagnosticados con diabetes a lo largo de un periodo de diez meses entre el 2011 y 2014, en la Unidad Médica Familiar #27 del IMSS en Tijuana, México.

El programa dotó a los pacientes de un glucómetro, una aplicación que los permite acceder a un sistema con dispositivos móviles tales como teléfonos celulares, netbooks y laptops. Ofreciendo  un método eficaz para que los pacientes de bajos ingresos tengan la posibilidad de controlar niveles de azúcar en la sangre. Estos dispositivos permitieron que estén comunicados con médicos,  por medio de una red de banda ancha móvil 3G. Las redes móviles sirvieron para proveer los datos y, al mismo tiempo, brindar información a los pacientes sobre los pasos a seguir.

Así las cosas, el programa posibilitó a los pacientes informar  al médico, a través de la red,   de forma inmediata, cómo fue su día, qué niveles de glucosa tuvieron y cuántos carbohidratos consumieron ese día, entre otros detalles.  Mientras que los profesionales de la salud contaban con un sistema donde queda registro de la información que se le fue proporcionando durante el día, para poder tomar decisiones sobre los pasos a seguir con cada paciente.

El programa además posibilitó que se realicen  cursos intensivos sobre cómo cuidar su salud mediante una correcta alimentación, ejercicio, medicamento y manejo de emociones.  Además se dictaron talleres durante casi un año para aplicar dichos conocimientos. El programa posibilitó también que se realice una atención más personalizada a cada paciente, con constante comunicación con médicos, enfermeros y promotores de salud.

Si bien esta iniciativa es muy importante para detener una enfermedad que, como se explicó es una real amenaza para la salud pública, es necesario que tenga un correlato dentro de las posibilidades de conectividad. Dicho de otro modo, los esfuerzos del sector salud precisan estar apalancados en decisiones políticas que beneficien la conectividad desde el sector de telecomunicaciones.

En este sentido, existen dos grandes políticas que deben considerarse para poder potenciar el acceso a banda ancha los habitantes .La primera es la disponibilidad de espectro radioeléctrico para la industria de servicios móviles, facilitando así el despliegue de nuevas tecnologías que ofrezcan conectividad a los habitantes de México.  Es importante destacar que, con 314 MHz,  este mercado se encuentra por debajo de la media de América Latina (339 MHz) de espectro radioeléctrico entregado  para ofrecer servicios móviles, según el Índice 5G Americas de Espectro Radioelectrico.

Mientras que otra de las estrategias a desarrollar es la reducción impositiva de los terminales de acceso, volviendo así más asequibles los dispositivos esenciales para que los habitantes puedan acceder a este tipo de servicios. Dicho de otro modo, el dispositivo de acceso es vuelve fundamental para que la aplicación tenga sentido, ya que es a partir de ellos como se comunican los pacientes, enfermeros y médicos.

Como se puede apreciar, las iniciativas como DWT se transforman en una herramienta importante para controlar una enfermedad de extrema preocupación para la OMS. Sobre todo porque está enfocada en los sectores de la sociedad que suelen estar más desprotegidos. Sin embargo, las posibilidades de los estados de facilitar conectividad a los pobladores debe también considerarse para que este tipo de proyectos tengan eficacia.