De acuerdo con la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) creció a nivel global en el último lustro sin que esto represente el fin de la “brecha digital”, concepto que no está limitado al acceso a conectividad y que incluye la capacidad de una sociedad para utilizar estas herramientas digitales.

En su  Informe sobre Medición de la Sociedad de la Información 2015, la UIT destaca que las tecnologías inalámbricas han jugado un rol relevante en la expansión del acceso. Por ejemplo, entre 2005 y 2015 las suscripciones móviles pasaron de 2.200 millones a 7.100 millones. Entre 2010 y 2015 los abonados a banda ancha móvil a nivel mundial pasaron de 800 millones a 3.500 millones.

El crecimiento de estas conexiones también ha tocado a las economías menos desarrolladas, pero la UIT destaca que no es suficiente para diagnosticar que la brecha digital ha desaparecido. El organismo considera que se requiere fomentar condiciones para integrar a la población que ha quedado al margen de estas tecnologías como el siguiente paso, pero también la aplicación de las TIC en áreas como la productividad y el desarrollo social.

El informe usa el Índice de Desarrollo de las TIC (IDT) para comparar 167 economías en el mundo y se integra a partir de estadísticas de acceso, uso y aptitudes relacionadas a las TIC. Esta calificación se construye a partir de indicadores como la penetración de telefonía y banda ancha móvil en un país, su proporción de usuarios de Internet y el grado de inscripciones en educación secundaria y terciaria.

En términos absolutos, los valores de este índice han mejorado (ha incrementado su valor) globalmente entre 2010 y 2015, pero persisten diferencias entre economías en relación a su desarrollo. El valor medio del IDT en el mundo fue de 5,03 (en la escala, los valores cercanos al 10 reflejan un mejor rendimiento) y en la muestra de economías del continente americano, 17 de 33 se encontraban por debajo de este indicador.

En América, Estados Unidos registró una calificación de 8,19 en el IDT, siendo el líder regional. En el Caribe, Barbados fue la economía más destacada con un puntaje de 7,57 y en América Latina, Uruguay con 6,70. Si bien el IDT permite hacer comparaciones entre países, la calificación no expone explícitamente las áreas en donde persiste la brecha digital al interior de una economía.

La Agenda Conectar 2020

Durante la Conferencia de Plenipotenciarios de 2014 la UIT adoptó la Agenda Conectar 2020, una iniciativa que reconoce la necesidad de supervisar los esfuerzos hacia la reducción de la brecha digital entendida más allá de la dimensión del acceso o la conectividad.

Esta agenda se planteó para el periodo 2015-2020 y comprende 4 metas que contienen 17 objetivos. Si bien mantiene un componente inicial de garantizar el acceso a la tecnología, la Agenda Conectar 2020 también considera que el contexto de las TIC debe ser integrador, sustentable y enfocado hacia actividades que propicien la innovación y asociación.

agenda 2020

 

La primera meta, crecimiento, se mantiene sobre garantizar acceso a las TIC. Entre sus objetivos se lee que para 2020 el 60% de las personas usen Internet, una cifra que en 2015 se ubicó en 43,3%. La UIT estima que siguiendo las tendencias actuales, para 2020 se tendría una penetración del 53%, por lo que para este objetivo se requerirán iniciativas de política pública enfocadas en el crecimiento de la conectividad.

La segunda meta es la integración a la banda ancha y abarca segmentos de la población que han quedado al margen de la tecnología, sea por falta de cobertura o por barreras para su uso. Por ejemplo, entre sus objetivos está que para 2020 el 90%de la población rural en el mundo tenga cobertura de servicios de banda ancha.

Para dar cumplimiento a este objetivo, las redes móviles son un elemento fundamental, de acuerdo con la UIT. Datos del Informe sobre Medición de la Sociedad de la Información indican que si bien el 90% de la población mundial está cubierta por señales de redes celulares, sólo el 69% de ella (7.700 millones de habitantes) tiene cobertura de banda ancha comercializada como 3G (UMTS/WCDMA/HSPA), por lo que hay potencial para expandir estas redes, sobre todo a zonas rurales.

Pero además de la llegada del servicio, los países deben introducir políticas para atacar problemas como la disparidad en el acceso. Un segmento específico es el de las personas con discapacidad, para lo cual la Agenda Conectar 2020 pide que se establezcan acciones en los países para propiciar el acceso a las TIC por estos grupos, de manera que las condiciones de una persona no determinen su acceso a la tecnología.

La tercera meta es la sostenibilidad y es una tarea sistémica en donde se contemplan mejoras en áreas como la seguridad informática y la reducción hasta en un 50% del volumen de los residuos electrónicos.

La cuarta meta, innovación y asociación, es quizás el punto más significativo para el futuro de la Agenda Conectar 2020, pues implica la construcción de habilidades para el uso de las TIC y su aplicación en la resolución de problemas y tareas de desarrollo. En este punto, más que objetivos numéricos, se tienen objetivos conceptuales.

Para su cumplimiento se requiere fomentar un entorno propicio para el desarrollo de los servicios de telecomunicaciones y TIC, pero también para que éstos puedan ser aplicados directamente no sólo en situaciones laborales, sino en programas enfocados al bienestar social, como la educación, la salud preventiva y el transporte.

Antes de la aplicación directa de las TIC se requiere que se fomenten habilidades para su uso y entender su desarrollo a futuro. Otro componente esencial de la cuarta meta de la Agenda Conectar 2020 es la formación de grupos interesados en el desarrollo de un entorno favorable para estas herramientas y la generación de más iniciativas que ofrezcan soluciones a los problemas locales con la tecnología disponible en la población.

El informe de la UIT ofrece más que una comparativa en el desarrollo de la sociedad de la información y reubica el fenómeno de la brecha digital como una tarea hacia 2020 ahora trasladada a la esfera del uso de las TIC, una dimensión más allá de la conectividad. La agenda para el presente lustro pone énfasis en la formación de habilidades que permitan capitalizar la expansión del acceso y la generación de soluciones que emanen del contexto local.